jueves, 9 de junio de 2016

Estoy cerca

Ella va caminando de regreso a casa. El sol golpea con fuerza, insistentemente. Hace un rato, como por casualidad, acaba de pensar en esos casos que se burlan de la crimino-logia y seducen a la parapsicología. Casos de personas que desaparecen como por arte de magia, sin dejar ningún rastro. ¿Extraterrestres?, ¿portales dimensionales?, o, por que no, simplemente criminales con gran habilidad. "Debe ser lo ultimo", pensó ella, y siguió caminando cuando de pronto encontró una pila de fotos Polaroid instantáneas.

Las fotos eran unas veinte y estaban en perfecto estado, unidas entre si por una goma elástica. Ella las noto porque era extraño que estuviesen justo en el centro de uno de esos bancos en que la gente se sienta a descansar. Resultaba difícil pensar que alguien dejo las fotos allí en un descuido: lo mas probable era que aquella persona quería mostrar a otros sus fotografías, pero sin estar presente.

No pudiendo contener su natural curiosidad, reviso que no la vieran, tomo la pila de fotos y empezó a verlas en orden.

La primera fotografía mostraba a un hombre de aspecto fantasmal en un fondo negro, tan lejos de la cámara que apenas se distinguía su silueta y el echo de que estaba de frente. la miro un rato, intrigada, y después la puso al fondo de la pila y paso a la siguiente, en la cual aparecía el mismo hombre, de pie frente a la cámara y con el fondo negro. La única diferencia entre la primera y la segunda fotografía, es que en la segunda el hombre estaba un poco mas cerca de la cámara, pero aun no se distinguían sus facciones, todavía estaba muy lejos de la lente. La tercera foto mostraba también lo mismo, pero el hombre estaba un poco mas cerca, aun sin verse claramente. Así pues, ella puso que las fotos restantes siguieran el mismo patrón, pero de todas formas continuo pasándolas en orden, esperanzada de ver con claridad la cara del hombre fantasmal.

Ya en la decimonovena foto, ella por fin pudo ver el rostro del espectral individuo: era la cara mas espantosa que hubiese visto jamas. El hombre de la foto gritaba, tenia los ojos completamente en blanco, y su expresión reflejaba un terror diferente a cualquier forma de terror que hubiese visto pintada en cara alguna. Era como si estuviese siendo atemorizado intensamente, y a su alrededor hubiesen cosas tan espantosas que nadie en el mundo podría imaginarlas.



Finalmente, en la veinteava foto solo habían dos palabras en banco sobre un fondo negro: "Estoy cerca". Si la foto anterior de verdad le dio miedo, pero ahora le parecía que, aquel que tomo las fotografías, había fallado su broma terrorífica justo en la ultima imagen. Para ella, en ese momento, lo único que estaba cerda era su propia casa, y siguió caminando.

A pocos metros de la chica, en la casa hacia la cual caminaba, su hermano la esperaba con tranquilidad, pero toda esa calma se hizo añicos cuando la escucho, a poca distancia de la puerta, proferir un fuertisimo alarido de terror.

Angustiado sobremanera, el hermano de la chica fue corriendo a abrir la puerta, aunque no encontró a su hermana. todo lo que había, a unos dos metros de la puerta aproximadamente, era una pila de fotos Polaroid. Eran como unas veinte, unidas por un elástico. El aun seguía demasiado preocupado por su hermana, pero no resistió la curiosidad y tomo el paquete de fotos para mirarlas en orden. Así, lo primero que vio fue un fondo negro, en que se veía a una chica con aspecto fantasmal, parada de frente, bastante lejos de la cámara. No se distinguían las facciones de la chica ni la ropa que cargaba; aunque, en lo poco que alcanzaba a distinguir, le dio la impresión de que la chica se parecía a su hermana. En la siguiente foto, todo era igual, excepto por que la chica estaba un poco mas cerca, aun sin poderse distinguir. Inquieto, paso a la siguiente foto, y así sucesivamente...

Many manos largas

18/febrero

El circo " veredic " llego a la ciudad. No me sorprendió que la mayoría de los habitantes se entusiasmara por la llegada del circo. Las boletas para las funciones se agotaron en muy poco tiempo, después de todo, este circo prometía ser un gran espectáculo con la nueva presentación de "Many manos largas". En lo personal jamas me gustaron los circos, nunca encontré gracia en estos lugares, sin embargo, había algo particularmente inusual en este circo, incluso, fui uno de los idiotas que gasto su dinero en una entrada. Que estúpido de mi parte.


19/febrero

El espectáculo empezó con dos de los personajes mas queridos por el publico: "El hombre fuerte" y "El payaso sonrisas".

La gente a mi alrededor aplaudía y festejaba los espectáculos, cada uno mas vistoso y emocionante que el anterior. En lo que a mi respecta, no parecía algo increíble. Magos, payasos, trapecistas, nada que no se hubiese visto antes, hasta que llegó el turno del gran espectáculo: "Many manos largas". Lo que entro al escenario fue una niña de entre trece y quince años, con cabello rojizo y una venda negra que cubría sus ojos. Lo que impresiono a todos fue que aquella niña caminaba con unos brazos que curiosamente parecían superar su altura.

Pasaron varios segundos para que, desde los pequeños niños a ancianos, empezaran a reírse, burlarse y tirarle cosas a la niña. Se podían escuchar diferentes insultos: "adefesio" "fenómeno", y ella... Solo se quedó allí, con la cabeza baja, ignorando todo lo que ocurría a su alrededor. A medida que la algarabía del publico aumentaba, ella comenzó a pasearse por el gran escenario, pero en su cara se veía reflejado un gran dolor.

Esto me hizo enfurecer mucho. ¿Por que se quedaría allí? No lo entendí. Intenté pedir que se callaran, que la dejaran en paz, pero no pude hacer nada, ya que mi voz no era nada comparada a los gritos y risas de los demás... Entonces decidí irme.

21/febrero

Dos días después quise ir a verla, quería hablar con ella y asegurarme de que estaba bien. No había podido dormir bien pensando en su dolor, quería apoyarla, extenderle una mano amiga, aunque no sabia como hacerlo. Reuní fuerzas y camine hasta la colorida tienda. Quería escabullirme sin que nadie me viera, pero para mi mala suerte, me tope con un horrible payaso.



- Quiero ver a Many.

-¿¡Hablar!? ¿Tu crees que ese adefesio sabe hablar? No me hagas reír, niña. es un fenómeno, solo sirve para divertir. Yo en tu lugar me marcharía, pierdes tu tiempo intentando acercarte a ese monstruo.

Apreté los dientes. Realmente me enfureció esa respuesta, la forma en como se refería a ella, pero no me sentía bien como para continuar discutiendo. Cuando estaba a punto de irme, oí hablar a unos de los trapecistas.

- ¿Donde esta Many? ¡No la encuentro!

Un murmullo empezó por parte de todas las personas del circo. No le di mucha importancia a esto, incluso me alegro. Y no estaba cerca de ese horrible lugar, no la lastimarían.

Después de la desaparición de Many, el maestro de ceremonias anuncio que el circo cerraría sus puertas temporalmente, prometiendo que reabriría lo mas pronto posible.

24/junio

Después de cuatro meses el circo volvió a abrir, proclamando por todos lados el regreso de la famosa "Many manos largas". Muchas personas de diferentes lugares asistieron, incluyéndome. Aun me preocupaba Many, quería estar totalmente segura de que estuviese bien.

El espectáculo comenzó como siempre: con carcajadas provenientes de las absurdas actuaciones del inútil payaso y de los malabaristas, esta supuesta "felicidad" de las personas termino cuando llego Many. Las risas se convirtieron en abucheos, llovieron insultos, lanzaban al escenario lo que tuviesen a la mano, la multitud le gritaba nuevamente cosas como "monstruo", "deforme", entre muchas otras.

La niña apoyo sus débiles pies en ese escenario y, sosteniendo sus brazos, comenzó a caminar en círculos; esto no solo sorprendió al publico, sino que también al resto de integrantes del circo. La gente se quedo muda cuando ella se quedo inmóvil y, sacándose la venda, con sus ojos amarillentos, me miro fijamente y soltó una simple palabra:

- Gracias.

El silencio recorrió el lugar. El payaso, furioso, se acerco a Many y le propinó una bofetada. Acto seguido las luces comenzaron a parpadear fuera de control hasta apagarse, dejando el lugar totalmente a oscuras. Todo estuvo en silencio hasta que una gran risa demencial, que parecía provenir de ella, inundo todo el lugar. Muchos niños y adultos comenzaron a llorar, posiblemente paralizados por el temor.

Las luces volvieron. Los llantos no cesaron, sino que se transformaron en gritos de horror. El temor y la angustia se apoderaron de mi cuerpo al ver un espectáculo de órganos esparcidos por el suelo del escenario. Many se había ido, remplazada por el cadáver destripado del payaso. Me quede inmóvil, mi cuerpo no reaccionaba, sentí ganas de vomitar. La gente comenzó a salir corriendo del lugar, yo hice lo mismo.


La vida en la ciudad no volvió a ser la misma, la alegría del pueblo se había desvanecido. Nadie salia por las tardes, cerraban las ventanas y aseguraban las puertas. Tenían temor: no los culpo, yo también tenia miedo.

1/julio

Comencé a sentirme extrañamente acosada, pero no creo que sea de gran importancia, es solo parte de la paranoia.

7/julio

Al salir de la escuela fui atacada por dos hombres, trataron de robarme, me golpearon, pero un instante después allí estaba ella. Estrangulo a uno de mis agresores, al otro le arranco la cabeza. El pánico me inundo. Ella se acerco a mi, pero no puedo recordar mas. perdí el conocimiento.

9/julio

Supongo que ver eso me afecto gravemente, mi paranoia a aumentado. Ahora siento que en todo momento me vigilan. Podrían creer que estoy loca, que yo fui la culpable, pero no... Nadie puede saber que yo estuve allí.

13/julio

Hoy la volví a ver. Cada día la veo por mi ventana, cada vez mas cerca. Tengo miedo, ha dejado muchas victimas en estos días. Ella me susurra, dice que lo merecían, se habían portado mal, necesitaban un castigo por sus actos. Después de todo es justo: el payaso murió, se porto mal, se lo merecía.

18/julio

Ella quiere que la acompañe. No quiero ir, no quiero ir lejos, no puedo soportarlo, me estoy enloqueciendo. Ya no puedo permanecer sola, siento su presencia dentro mio, no se si es cosa de mi imaginación o realmente esta allí...

21/julio

Many esta furiosa, me he portado mal. Ella viene por mi, debí haber ido con ella, debí escucharla, debí portarme bien... La puerta esta sonando, oigo pasos a mi alrededor, necesito ayuda, ¡no quiero morir! Mi cuerpo no deja de temblar, unos brazos largos y fríos se están deslizando por mi cuerpo... Las enormes manos se cierran sobre mi cuello. No tardara mucho en romperse, el aire hace falta. Solo puedo ver la cara de Many y la maniática expresión de su rostro.


martes, 31 de mayo de 2016

Puertas

Fui adoptado. Nunca conocí a mi verdadera madre, quizá una vez, pero era demasiado pequeño para recordarlo. A pesar de eso amé a mi familia adoptiva. Eran muy amables conmigo, comía bien, dormía en una cálida y confortable casa, e incluso dejaban acostarme hasta altas horas de la noche.

Déjenme contarles un poco sobre ellos.

Primero, tenemos a mi madre. Nunca pude llamarla "mama" ni nada por el estilo, para mi era simplemente "Julia". No le molestaba que la llamara así, y hasta creo que tampoco se daba cuenta de ello. Fue una mujer muy amable, creo que fue quien recomendó mi adopción para empezar. A veces me colocaba a su lado frente a la televisión y acariciaba mi espalda con sus uñas. Era una de esas madres "Hollywoodenses".

Luego esta papa, su nombre era Ricardo, pero desde que llegue a casa nunca fui de su agrado, así que comencé a decirle "papá" en un desesperado intento por ganar su afecto. No funciono. Supongo que no importaba cómo le llamara, nunca me amaría tanto como a su propio hijo. Una característica que destacaba de papá que puedo contar era su severidad. No temía golpear a sus hijos cuando hacían algo mal. Descubrí eso antes de que pudiera ir al baño correctamente. Y bueno..., ahora me comporto gracias a sus duros métodos.

Por ultimo tenemos a mi hermana, Emilia era muy pequeña cuando fui adoptado. y ligeramente mayor a mi (aun así me gustaba pensar en ella como mi hermana pequeña). nos llevábamos mejor de lo que cualquier otro par de hermanos podría. Siempre nos quedábamos hasta muy tarde platicando; ella haciendo gran parte de la platica, mientras yo solo escuchaba porque la quería mucho. Era una gran casa la que teníamos, y a pesar de eso compartimos habitación. por mi estaba bien, amaba estar con ella y me sentía seguro a su lado... Pero todo cambio una horrible noche de miércoles.

Estaba en casa tomando una siesta cuando Emilia abrió la puerta de enfrente. El sonido de la puerta siendo empujada me despertó y camine del cuarto a la sala de estar. Venia de su clase católica, al verme no hizo más que abrazarme. Tras ella venían Papá y Julia.

- ¿Te gusto la siesta? - dijo Julia burlonamente mientras revolvía mi cabello con sus manos. Moví mi cabeza y bufé siguiendo el juego. Mi padre me miró ásperamente y con autoridad. Cerró la puerta tras de si y colgó su abrigo.

- Solo bromeaba... - gruñí en voz baja, estando seguro de que no me había escuchado; habría tenido un golpe como respuesta de ser así. Emilia pasó a nuestro cuarto y la seguí. Comenzó a hablarme sobre su día. Ya sabes, cosas de chicas. Después de su charla me sugirió que viéramos algo en la televisión.

Al no re usarme fue en busca del control remoto y yo brinque al sillón para acomodarme. Ella rodó los ojos ante mi pequeño acto inmaduro, se situó a un lado mio y encendió el televisor. Emilia era del tipo de chica que en lugar de ver telenovelas y caricaturas, prefería ver Discovery Channel, Animal Planet o Natural Geographic. Me gustaban también, de hecho, eran los únicos canales que lograban mi total atención.

Cuando se hizo tarde Julia nos mando a dormir, nada más que un pequeño rayo de luz proveniente del alumbrado público iluminaba la habitación. No mucho. Esa noche, una y otra vez juré haber escuchado sutiles ruidos por fuera de la ventana. Una rama rompiéndose, hojas siendo pisadas... y todo el tiempo pude percibir el olor a sudor, y sangre. Mantuve mis ojos abiertos toda la noche.

Pero los ruidos de afuera desistieron poco a poco y el olor comenzó a abandonar mi nariz. Más tranquilo, cerré mis ojos. Poco después de eso escuche un fuerte ruido del otro lado de la casa; me levanté al instante.

- Hay alguien en casa! - gruñí con la adrenalina corriendo por mis venas - ¡Despierten! - me situé en la cama de Emilia para despertarla y lo hizo, tan pronto como se levantó y se incorporo en la cama, corrí a la alcoba de mis padres...

Papá estaba muerto. Su cuello se encontraba brutalmente abierto y de él se seguían derramando gruesos hilos de sangre. Se encontraba afuera de la cama, acostado en el suelo Vi que el baño principal estaba cerrado, y - justo enfrente de  el - había un hombre... ¿un hombre?... no me sentía cómodo llamándolo así.


Era muy alto y robusto. Volteó su mirada hacia mí y me vio, esa fue la primera ves que lo vi mas definidamente. Nunca lo olvidare, sus ojos eran grandes y perdidos en la lujuria y la ira. Tenia una barba descuidada de la que caían pequeñas gotas de sangre. Su ropa estaba sucia y su expresión era fría. de pronto volví a percibir el desagradable olor a sudor y sangre de antes, pero esta vez era mas abrumadores.

Me miro y sonrío con sus torcidos y amarillentos dientes, su sonrisa me desconcertó. Pensé que me iba a matar, pero volteó de nuevo hacia la puerta del baño despreocupado por completo de mi presencia. Estaba aterrado y no sabia que hacer, comencé a gritar y llorar. Vi cómo derribo la puerta que era la única protección de mi mamá; lo vi levanta la larga hoja de afeitar que traía consigo, pero que se rehusaba a utilizar apropiadamente y vi como habría a mi mamá en dos...

Entonces escuche algo, lo ultimo que hubiera querido escuchar... Era el grito de Emilia, detrás mio. Esa monstruosidad apartó su mirada de mi madre descuartizada y la pasó en mi pequeña hermana. Se levantó y camino hacia nosotros.

Mi hermana giró y corrió, y me encontraba petrificado cuando el me pasó de lado para ir tras ella. ¿Que hacia en la casa? ¿No había evaluado la situación y huido?

Lo seguí. Me imagine que al mataría también, pero estaba tristemente equivocado. La agarró del brazo y la tiró dejando claro quien estaba en control. Hice todo el ruido que pude, esperando y rogando que alguien pudiera escucharme y viniera en nuestra ayuda. No podía llevársela. No a ella.

Cuando paso delante de mi me arrimé contra la pared y gemí en horror, - ¿por que? - No respondió, en cambio puso su mano libre sobre mi cabeza, mientras Emilia gritaba por auxilio.

- Buen chico - me dio otra sonrisa torcida. Los seguí hasta la puerta donde él la arrastraba consigo. La abrió de un empujón, se deslizó a través de ella y azoto la puerta detrás de si.

Ahora estoy sentado en la cama, con mis padres adoptivos mutilados, temblando y gimiendo en consternación. El esta afuera con mi hermana y no puedo hacer nada para ayudarla. Lo haría si pudiera, pero no puedo. Iría tras ellos en un abrir y cerrar de ojos, pero no puedo. Me siento aquí, mirando a mis papas. Si tan solo pudiera abrir puertas...